A palos con la mala leche

Lo sé, lo sé, el título es algo contundente, pero al pan, pan, y al vino, vino. Demasiadas veces nos contenemos y nos tragamos la ira sin expresarla ni manifestarla. ¿Y sabes qué ocurre entonces? Que esa ira no expresada puede empezar a desarrollarse y crecer hacia dentro, y terminar por dañar nuestro organismo. Sobre…