Cuatro formas de hacer el tonto con clase

Total, vas a meter la pata tarde o temprano. Como todos. ¿Sabías que está calculado que al menos una vez al día te equivocarás en algo por promedio? Todos somos zotes, en mayor o menor medida. Y es inútil negarlo.
Entonces, si vas a caer (puede que literalmente), hazlo con clase.

idiota

1.-Sonríe siempre, sonríe aunque duela: Si te has pegado el gran batacazo enfrente de todo el mundo, permítete alguna sonrisa entre las muecas de dolor. Es la sonrisa del héroe ante la hecatombe. Todo el mundo admirará tu savoir faire, ganarás enteros ante la opinión pública y puede que rompas algunos corazones.
2.-No estaría de más además alguna frase ocurrente: “No todo resbalón significa una caída” (George Herbert). Que tus ídolos sean Woody Allen y Groucho Marx. Memoriza sus citas y suéltalas en ocasiones incómodas. “El dinero no da la felicidad, pero procura una sensación tan parecida, que necesita un especialista muy avanzado para verificar la diferencia” (Woody Allen) o “Hay que trabajar ocho horas y dormir ocho horas, pero no las mismas” (Woody Allen). De Groucho Marx, por ejemplo: “La política es el arte de buscar problemas, encontrarlos, hacer un diagnóstico falso y aplicar después los remedios equivocados”.

Las chorradas que se han dicho a lo largo de la historia son innumerables: hazte con tu propio catálogo y aplícalo según convenga a cada gazapo. Te salvará de más de un sonrojo.
3.- Si no puedes con el enemigo, únete a él. Como todos van de serios y respetables, prueba a imitarlos un ratito cada día. Pero para que no se te vuelva estructural, desmelénate otro poco a diario sin falta. Es ahí donde encaja bien el hacer el tonto. Sin complejos. Sin lamentaciones. ¿O quieres que te seduzcan a ti también los ladrones de cuerpos, y convertirte en un seco trabajador de 9 a 6? Pooor favoooor.
4.-Haz como que lo haces a propósito. Si algunos días finges meter la pata a propósito, todo el mundo entenderá que eres tonto de nacimiento y te darán por perdido, y aunque no lo parezca, eso es miel sobre hojuelas. La próxima vez que hagas el ridículo, nadie prestará atención. ¡Hasta puede que tu jefe se ascienda! Él es el único que es más tonto que tú, de modo que no se sentirá acomplejado por tus estupideces. Guerra de tontos. Ahí es nada.

Y SOBRE TODO, PRACTICA, PRACTICA MUCHO, A TODAS HORAS Y EN TODAS LAS MODALIDADES.

idotbig

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