Siguiendo la dieta mental de 7 días… ¡y viendo ya resultados!

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Recientemente me topé en Internet con la dieta mental de 7 días de Emmet Fox.

Me pareció una idea genial. Es un artículo muy antiguo, pero el concepto de raíz todavía vale.

Y como yo soy muy lanzada, me puse a seguir la dieta de inmediato.

Marqué 7 días desde el sábado.

Todavía me cuesta.

He recaído un montón de veces. O sea que no la sigo a rajatabla. Creo que no podría.

Pero estoy notando LOS PRIMEROS EFECTOS.

  • Tengo más pensamientos positivos a lo largo del día. 
  • Presto más atención a mis pensamientos.
  • Dos o tres veces he sido capaz de cortar de raíz una conversación interna que solo iba a traerme depresión y tristeza. Antes ni me habría dado cuenta. 

A este ritmo, creo que los resultados serán tan satisfactorios que prolongaré la dieta otra semanita más… por lo menos. Así que he traducido el artículo del inglés al español, y lo reproduzco a continuación.

Merece la pena. ¿Por qué no lo intentas?

Y luego nos cuentas, porfa. Como siempre, tienes la sección de comentarios a tu entera disposición.

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La dieta mental de 7 días

Por Emmet Fox

Las dietas son uno de los tópicos que despiertan más interés público hoy día. Los periódicos y las revistas bullen con artículos sobre el tema. Las estanterías de las librerías están llenas de volúmenes donde se desvelan los misterios de las proteínas, féculas, vitaminas, y demás. Ahora mismo todo el mundo presta mucha atención a la comida.

Expertos en la materia insisten en que en físicamente somos los que comemos, y que todo tu cuerpo se compone en realidad de la comida que engulliste en el pasado. Lo que comas hoy, por tanto, se hallará en tu torrente sanguíneo por un determinado número de horas,  y hete aquí que es ese torrente sanguíneo el que construye la totalidad de los tejidos que integran tu cuerpo.

Por supuesto, nadie sensato debatirá lo anterior. Es absolutamente cierto, tal y como se enuncia, y lo único sorprendente es que el mundo haya tardado tanto en descubrirlo. Pero en este artículo deseo tratar la asignatura de las dietas aun nivel que es infinitamente más profundo y de mayor alcance en sus efectos. Me refiero por supuesto a la dieta mental.

Lo más importante de todos los factores de tu vida es la dieta mental de la que te nutres. Es la comida con la que amueblas tu mente la que determina todo el carácter de tu vida. Son los pensamientos que te permites pensar, las cuestiones en las que entretienes tu mente, las que hacen de ti y tu entorno lo que es. Tal y como son tus días, así será tu fuerza. Todo lo que hay en tu vida hoy -el estado de tu cuerpo -sea saludable o enfermo-, el estado de tu fortuna -sea próspera o empobrecida-, el estado de tu hogar -sea feliz o su opuesto-, las condiciones presentes de cada fase de tu vida en realidad… se hallan enteramente condicionadas por los pensamientos y sentimientos que has entretenido en el pasado, por el tono habitual que tomó tu meditar pretérito. Y las condiciones de tu vida en mañana, y la semana que viene, y el próximo año, se hallarán enteramente condicionadas por los pensamientos y sentimientos que escojas mantener de ahora en adelante.

En otras palabras, tú escoges tu vida, o sea, escoges todas las condiciones de tu vida, cuando escoges los pensamientos que le permites a tu mente mantener. El pensamiento es la auténtica fuerza causativa de la vida, y no hay otra. No puedes tener un determinado tipo de mente y otro determinado tipo de entorno. Esto significa que no puedes cambiar tu entorno mientras mantienes tu mente invariable, ni –y esta es la suprema razón de la vida y la razón de este artículo- puedes cambiar tu mente sin que tu entorno cambie a la vez.

Esta es entonces la clave real de la vida: si cambias tu mente tus condiciones deben cambiar también. Tu cuerpo debe cambiar, tu trabajo diario u otras actividades deben cambiar; tu hogar debe cambiar; el tono vital de tu vida al completo debe cambiar, porque ser habitualmente feliz y animado, o triste y temeroso, depende enteramente de la calidad del alimento mental con que nos nutrimos a nosotros mismos. Por favor tenlo muy claro. Si cambias tu mente tus condiciones deben cambiar también. Nos transformamos a través de la renovación de nuestras mentes. De modo que ahora te darás cuenta de que realmente tu dieta mental es la cuestión más importante de toda tu vida.

A esto se le puede llamar la Gran Ley Cósmica, y puede verse cómo es perfectamente obvia una vez que la definimos de esta forma. De hecho, no conozco a ninguna persona reflexiva que niegue su verdad esencial. La dificultad práctica a la hora de aplicarla, sin embargo, se origina en el el hecho de nuestros pensamientos son tan intrínsecos a nosotros que se hace difícil, sin un poco de práctica, tomar distancia y contemplarlos de forma objetiva.

Debes entrenarte para escoger el objeto de tus pensamientos en cualquier momento determinado, y también elegir el tono emocional, o lo que llamamos el ánimo que colorea los pensamientos. Porque puedes escoger tus humores. De hecho, si no pudieses no tendrías ningún control real sobre tu vida en absoluto. Los estados de ánimo habituales en una persona producen como resultado su temperamento característico, y es ese temperamento el que en definitiva contribuye a su felicidad.

No puedes tener salud; no puedes ser feliz; no puedes ser próspero, si mantienes una mala disposición. Si eres malhumorado, o arisco, o cínico, o deprimido, o arrogante, o terriblemente cobarde, tu vida no puede merecer la pena de ser vivida. A menos que te halles decidido a cultivar una buena predisposición, no sacarás nada valioso de la existencia, y es mejor decirte las cosas así de claras. Si no estás decidido a comenzar ahora y seleccionar con cuidado cada día el tipo de pensamientos que vas a pensar, abandona toda esperanza de moldear tu vida como deseas que sea, porque este es el único camino.

Resumiendo, si deseas tener una vida feliz y valiosa, que es lo que Dios desea que hagas, debes empezar de manera inmediata a entrenarte en el hábito de seleccionar y controlar tus pensamientos. Esto te parecerá extremadamente difícil los primeros días, pero si perseveras descubrirás que pronto se va volviendo más fácil, y que de hecho es el experimento más interesante que podrías hacer. De hecho, el control del pensamiento es el más apasionante e interesante pasatiempo al que uno puede aficionarse. Te sorprenderás de las cosas interesantes que irás aprendiendo sobre ti mismo, y lograrás resultados casi desde el principio.

Mucha gente conoce esta verdad, y hace esfuerzos esporádicos de vez en cuando para controlar sus pensamientos, pero al tener el caudal de pensamientos tan próximo, como ya he señalado, no logran mucho progreso. Esta no es la forma de encararlo. Tu única posibilidad es crear un nuevo hábito de pensamiento que te ayude a sobrellevar tanto las ocasiones en que estás preocupado o desprevenido, como las que estás enfocado en el control. Ten la certeza de que es posible adquirir este nuevo hábito de pensamiento en pocos días. La forma de hacerlo es la siguiente:

Toma la decisión de dedicar una semana en exclusiva a la tarea de construir un nuevo hábito de pensamiento, y durante esa semana dale prioridad en importancia y deja en segundo lugar todo lo demás. Si lo haces, entonces esa semana será la semana más significativa de tu vida entera. Literalmente se convertirá en un punto de inflexión para ti. Esto no significa meramente que podrás encarar tus presentes dificultades con mejor ánimo; significa que las dificultades desaparecerán. Este es el modo científico de Alterar Tu Vida, y al estar en consonancia con la Gran Ley no puede fallar.

Ahora date cuenta de que al operar de esta manera no tienes que cambiar las condiciones de tu vida. Lo que ocurre es que al aplicar la ley fundamental, las condiciones cambian de forma espontánea. No puedes cambiar las condiciones directamente – a menudo lo has intentado y siempre has fracasado antes – pero si emprendes la DIETA MENTAL DE 7 DÍAS, las condiciones deben cambiar para ti.

Esta es entonces tu receta. Durante siete días no debes permitirte regodearte ni por un solo momento en ningún tipo de pensamiento negativo.

Debes vigilarte a ti mismo por una semana entera igual que un gato vigila a un ratón, y bajo ningún pretexto permitir a tu mente refugiarse en ningún pensamiento que no sea positivo, constructivo, optimista y amable. Esta disciplina será tan agotadora que no podrás mantenerla de forma consciente mucho más de una semana, pero no te estoy pidiendo que lo hagas. Una semana será suficiente, porque al final de esa semana habrás comenzado a establecer el hábito del pensamiento positivo. Ya habrán comenzado a llegar a tu vida algunos extraordinarios cambios para mejor, y eso te animará enormemente, y a partir de ahí el futuro se cuidará de sí mismo. El nuevo modo de vida será tan atractivo y tan fácil de encarar comparado con el antiguo que descubrirás que tu mentalidad se ve atraída por él casi de forma automática.

“Pero los siete días van a ser extenuantes”. Yo no te habría hecho esta propuesta sin calcular el coste. El simple ayuno físico sería un juego de niños en comparación, incluso si tienes muy buen apetito. La forma más agotadora de ejercicio en el ejército, combinada con marchas de 40 kilómetros, sería leve en comparación con esta dieta. Pero se trata de solamente una semana de tu vida, y definitivamente alterará todo para mejor. Por el resto de tu existencia, para toda la eternidad de hecho, las cosas van a ser completamente diferentes y mucho mejores que si no hubieras emprendido esta tarea.

No empieces a la ligera. Piénsalo por un día o dos antes de comenzar. Luego ponte a ello, y que la gracia de Dios sea contigo. Puedes comenzar la dieta cualquier día de la semana, y en cualquier momento del día, a primera hora de la mañana, o después de desayunar, después de comer, no importa, pero una vez que empieces debes seguir hasta completar los 7 días. Eso es esencial. La idea principal es que tengas siete días de disciplina mental férrea con vistas a conseguir que la mente se doble en una nueva dirección de una vez por todas.

 

Si haces una salida falsa, o incluso si vas bien durante dos o tres días, y luego por alguna razón te saltas la dieta, lo que procede es abandonarla del todo por unos días, y volver después a empezar de cero. No debe haber virajes del tipo ‘ahora hago la dieta – ahora no la hago’. Nada de imitar al personaje de Rip Van Winkle en la obra de teatro, cuando tras hacer solemne voto de abstemio, aceptaría una copa del primer vecino que se la ofreciera, diciendo tan tranquilo: “Esta no cuenta”. Bueno, en la DIETA MENTAL DE 7 DÍAS este tipo de cosas simplemente no vale. Debes tener en cuenta cada recaída, e incluso si no lo haces, la Naturaleza lo hará. Cada vez que recaigas, debes abandonar el conteo y empezar de cero.

Ahora, con vistas, en lo posible, de anticipar dificultades, sacaré a colación posibles consideraciones de forma detallada. Primero de todo, ¿qué entiendo por pensamiento negativo? Bueno, un pensamiento negativo es cualquier pensamiento sobre un fracaso, decepción, o problema; cualquier pensamiento crítico, de rencor, celos, o condenación de otros, o condenación de uno mismo; cualquier pensamiento sobre enfermedad o accidentes; o, resumiendo, cualquier tipo de pensamiento limitante o pesimista. No te preocupes mucho por la cuestión de clasificar los pensamientos, sin embargo; en la práctica no tendrás ningún problema en distinguir si un pensamiento dado es positivo o negativo. Incluso si tu cerebro trata de engañarte, tu corazón te susurrará la verdad.

Segundo, debes tener las ideas muy claras, este plan lo que pretende es que no te entretengas, ni contemples, pensamientos negativos. Toma nota de esto cuidadosamente. No son los pensamientos que te llegan los que importan, sino aquellos en los que eliges fijarte y regodearte. Por supuesto que te llegarán muchos pensamientos negativos a lo largo de todo el día. Algunos de ellos surgirán en tu mente de una manera que parece espontánea, y esos serán producto de la mente desbocada.  Otros pensamientos negativos te los proporcionarán otras personas, bien durante una conversación o bien a través de su conducta, o recibirás noticias desagradables tal vez a través del teléfono o por carta, o verás crímenes y desastres anunciados en los titulares de los medios de comunicación. 

Estas cuestiones, sin embargo, no importan mientras no te entretengas en ellas. De hechos, son estas mismas cosas las que proveen la disciplina que te va a transformar durante esta semana que dará paso a una nueva era. Lo que hay que hacer, inmediatamente después de que el pensamiento negativo se presente, es apagarlo. No te informes de las noticias; olvídate de las comunicaciones desagradables, o de los comentarios estúpidos, y así sucesivamente. Cuando el pensamiento negativo te flote en la mente, inmediatamente apágalo y piensa en algo más.

¿Pero qué hacer de esos pensamientos y condicionantes negativos que son imposibles de evitar en el día a día? ¿Qué se hace respecto de los problemas cotidianos que encaras en tu trabajo o en caso? La respuesta es que tales cosas no debieran afectar tu dieta, siempre y cuando no los aceptes por el procedimiento de temer esos pensamientos, o bien creer en ellos, o indignarte o entristecerte al respecto, o darles cualquier poder. Cualquier condición negativa que por obligación debas manejar esos días no debería afectar tu dieta.

Vete al trabajo, o encara los problemas en casa, sin permitir que te afecten (“Nada de esto me conmoverá”), y todo irá bien. Supón que estás quedando para almorzar con un amigo que habla negativamente. No intentes acallarlo o desdeñarlo. Déjalo hablar, pero no aceptes lo que dice, y tu dieta no se verá afectada. Supón que al llegar a casa te espera un montón de conversación negativa: no sueltes un sermón, simplemente acéptala. Es tu consentimiento mental, recuerda, lo que constituye tu dieta. Supón que eres testigo de un accidente o un acto de injusticia por ejemplo. En lugar de reaccionar con lástima o indignación, rehúsa aceptar las primeras impresiones. Haz lo que sea para corregir las cosas, dale el pensamiento correcto, y olvídate después. Todavía estarás manteniendo la dieta.

Por supuesto, será de gran ayuda si puedes dar los pasos necesarios para evitar encontrarte durante esta semana con cualquiera que parezca siempre sacar lo peor que hay en ti. Gente que te saque de tus casillas, o te busque las cosquillas, o te aburra, es mejor evitarla mientras estés a dieta. Pero si no te es posible evitarla, entonces asegúrate de reforzar tu disciplina mental, eso es todo.

Para concluir, deseo decirte que la gente con frecuencia encuentra que al comenzar la dieta parece encarar todo tipo de dificultades. De golpe todo parece ir mal a la vez. Esto puede resultar desconcertante, pero en realidad es buena señal. Significa que las cosas se están moviendo… ¿y no era ese el objetivo que teníamos en mente? Supón que tu mundo entero parezca temblar desde sus cimientos. Aguanta firme, deja que tiemble, y cuando el seísmo pase, la nueva imagen que se refleja todo a tu alrededor se parecerá mucho más a lo que de verdad desea tu corazón.

El punto anterior es vitalmente importante y más bien sutil. ¿No has caído en que entretenerse en esas dificultades que aparezcan es en sí mismo un pensamiento negativo que probablemente cause que abandones la dieta? El remedio no es, por supuesto, negar que todo tu mundo parece caerse a pedazos, pero rehúsar tomar  esta apariencia como real. No juzgues de acuerdo a la apariencias, sino al correcto entendimiento.

Y un aviso para terminar: No le comentes a nadie que sigues esta dieta, o que pretendes empezarla. Guarda este impresionante proyecto solo para ti. Cuando hayas completado los siete días con éxito, y estés segura de tu logro, permite que pase un plazo razonable de tiempo para que se asiente la nueva mentalidad, y luego cuenta la historia a aquella persona o personas a las que creas que puedes ayudar con ello. Y finalmente, recuerda que nada que alguien más diga o haga puede hacerte saltar la dieta. Solo podría lograrlo tu propia reacción a la conducta de la otra persona.

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