SANTO REMEDIO: Tomar siestas cortas es la solución si te sientes siempre cansado y sin fuerzas

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Cada vez hay más personas que se pasan todo el día sumidos como en una niebla, hacen sus tareas como autómatas y al final del día se acuestan cansados y vuelven a levantarse cansados.

Se sorprenderán de saber que, si el problema  se mantiene una vez descartadas enfermedades físicas, pueden encontrar alivio en un remedio rápido y sencillo que ya usaban nuestros abuelos. Recuerdo a mi abuela apoyar los antebrazos sobre la mesa formando un círculo y luego posar la cabeza y echarse una breve siesta. Siempre me pareció ridículo. ¿Por qué no se iba a la cama y dormía la siesta como es debido?

Yo tomaba largas siestas, de una hora de duración o más. Pero siempre me levantaba amodorrada y con la cabeza pesada. Hasta que descubrí el secreto de mi abuela.

Resulta que un día quería seguir trabajando a media tarde, pero me caía de sueño. Estaba sentada enfrente al ordenador. Sabía que si me iba a la cama a dormir cogería carrerilla y ya no volvería a trabajar hasta el día siguiente. De modo que imité a mi abuela lo mejor que supe, rezando por no tener demasiados calambres en los brazos.

No tuve ninguno. Apenas apoyé la cabeza en el recodo formado por los brazos, caí en un sueño profundo. Me desperté sorprendida unos 20 minutos más tarde. Lo primero que hice fue comprobar el reloj, para ver si no había dormido demasiado.

Lo raro era que me sentía bien. Muy bien. Realmente bien. Descansada y con la cabeza despejada y el cuerpo en forma. Como si en lugar de 20 minutos hubiera dormido 20 horas.

¡Qué lista era mi abuela!

Al tomar una siesta exprés como la anterior, con una duración de 15 a 20 minutos solamente, recargas baterías en tiempo récord. Ni siquiera hace falta poner la alarma para despertarte muchas veces. Yo suelo sestear sentada o recostada de lado contra el sofá, porque soy muy dormilona. De esa forma garantizo que la minisiesta no se convierta en un letargo prolongado.

Otra solución es poner la alarma para que te despierte en 20 minutos. Si lo haces varios días seguidos, empezará a convertirse en un hábito y no necesitarás esa ayuda, pues te despertarás completamente descansado antes de que suene.

Las minisiestas no solo sirven para recargar pilas en tiempo récord después de comer: puedes usarlas también en cualquier momento del día en que ya no das más y necesitas descansar unos minutos con urgencia. En cualquier lugar, en cualquier momento, reserva unos minutos para apoyar la cabeza y cerrar los ojos. Y duerme. Esos pocos minutos hacen toda la diferencia. Pruébalo y verás qué maravilla.

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