¿A qué has venido a este mundo? Haz este rápido ejercicio en tres partes y por fin lo sabrás

Alguna vez seguro que te has preguntado por qué estás aquí. Puede que creas que no hay forma de saberlo, y sencillamente te mantienes a la expectativa, mirando a ver lo que te ofrece la vida. 

Pero descubrir el propósito subyacente a tu vida te ayudará a enderezar o reorientar tu camino con más certeza, a entender algunas circunstancias de tu vida que se repiten, e incluso a sentirte más realizado, al darte cuenta de por qué tiendes a atraer algunas circunstancias y personas, y en cambio repeles otras.

Completar el siguiente ejercicio puede cambiar tu vida completamente, porque define lo que eres y lo que quieres ser, y te da por fin una visión del plan que diseñaste justo antes de nacer y que llevas desarrollando -con mayor o menor éxito, con mayor o menor desviación- desde que llegaste al mundo. Es un programa enterrado en tu genética, en tu cerebro, y en tu alma, que sigue en funcionamiento desde que eras bebé, aunque lo tengas más o menos olvidado.

DEFINE LO QUE ERES, LO QUE HAS SIDO SIEMPRE

Paso 1 – IMAGINA QUE ESTÁS EN TU FUNERAL

No te asustes, este paso no es morboso como parece a primera vista, te emocionará, y te limpiará por dentro.

Ha llegado la hora de tu muerte, dentro de muchos años, y se celebra tu funeral. Tu familia y amigos están allí. Todos a los que conoces han acudido a despedirte de este mundo.

Estás impresionado. Y te das cuenta de que hay algunas personas que han pedido subir a hablar al altar para rendir homenaje a tu vida y tus logros.

Es tu oportunidad. Escribe en un papel el discurso que van a decir, lo que te gustaría que destacaran de ti después de una larga vida.

Luego escucha los comentarios de los asistentes, que hablan de ti. Oye lo que más admiraban de ti. Lo que más te apasionaba. Cómo elogian los sueños que fuiste capaz de conseguir, aquello que conseguiste crear y sacar adelante en tu vida. De qué forma cambiaste el mundo para mejor, aportando tu granito (o montaña) de arena. 

No tienen que ser hechos ya realizados en el punto temporal en que te encuentras ahora, sino lo que te gustaría, lo que sueñas, ejecutar en el curso de TODA TU VIDA. Puede que ya hayas dado los primeros pasos y estés en camino, puede que aún sea solo una esperanza o una vaga ensoñación que mantienes en barbecho a la espera del momento mejor para empezar.

¿Qué es lo que te gustaría que dijeran?

Piensa unos minutos sobre ello. Mejor aún si lo escribes.

Luego vuelve al presente.

Y entonces hazte la siguiente pregunta:

¿Estás en el rumbo correcto ahora mismo?

¿Estás haciendo las cosas que necesitas hacer para que tu visión sea real con el tiempo y te vuelvas esa persona de la que hablan en tu funeral para el resto de tu vida?

¿O te has desviado? ¿Poco, mucho?

Si te has desviado, ¿qué necesitas cambiar para volver a situarte en el rumbo correcto? No necesitan ser grandes hazañas de momento. Puedes ir poco a poco.

¿Cuál sería el siguiente pequeño paso que necesitas dar para corregir rumbo?

Puede ser algo tan simple como empezar a ahorrar una pequeña cantidad cada mes, ir a un curso de especialización en lo que sueñas con hacer, dedicar media hora diaria de juegos a tus hijos…


Paso 2 
  Reprográmate


Si has perdido u olvidado  tu propósito de vida, te resultará más duro cada etapa del camino. Y tenderás a sentirte desgraciado sin saber por qué.  

Ahora, responde a las preguntas siguientes por escrito. Piénsalas bien, no hace falta que las contestes todas de una vez, lo que hace falta es que vayas madurando las respuestas hoy y durante los días siguientes, hasta que esas respuestas estén completas y reflejen todo lo que de verdad sientes. 

Se trata de planear el futuro perfecto para ti, y resetear el programa de origen de tu destino previsto para que vuelva a andar a toda potencia. Considera entonces lo siguiente:

  • ¿Cuáles eran tus sueños y deseos cuando eras más joven?

  • ¿Han cambiado según transcurría el tiempo, o sencillamente los has abandonado porque considerabas que eran imposibles de cumplir?

  • ¿En qué destacas? ¿Qué cosas eres capaz de hacer bien, te gusta hacerlas y te salen sin apenas esfuerzo? ¿Qué cosas te hacen meterte en flujo y olvidarte del paso del tiempo, porque estás tan entretenido mientras las haces que te aislas en tu pequeño mundo y disfrutas a tope?

  • ¿Qué es lo que realmente te encanta hacer y te da sensación de satisfacción y realización?

  • ¿Qué es aquello que lamentarías no haber completado, sido, o tenido en tu vida? 

Al contestar estas cuestiones estás recordando tu programación original, el propósito que te trajo a este mundo. Se te preparó con unas cualidades y unas circunstancias para que pudieras desarrollarlo plenamente.

Cuando encuentras tu pasión y tu propósito en la vida, la ruta vital predefinida se vuelve mucho más clara. 


Paso 3 
 Diseña tu Plan de Acción


Para llegar a ser la persona que la gente recuerda con cariño y admiración en tu funeral, necesitas:

 1. UN PLAN

 2. ACTUAR 

Todos los días de esta semana, relee y piensa en tus respuestas.

Todos los días, da un pequeño paso en la dirección correcta.

Si tienes una idea de negocio, pero no te atreves a emprender, empieza a esbozar un plan de negocio. En Internet aprenderás cómo.

Si tu plan de vida es practicar una afición en la que eres bueno, y con el tiempo convertirla en tu medio de vida, empieza a ejercitarla con asiduidad cada día, aunque sean solo 10 minutos.

Si se trata de convertirte en un buen padre y esposo, reserva tiempo cada día para estar con ellos, y empieza a organizar excursiones o paseos juntos. Crea rituales familiares, participa más en las labores de la casa.

Si deseas ayudar de forma desinteresada, porque se te da bien el trato con las personas, y tienes mucha paciencia, investiga cómo ser voluntario en alguna causa solidaria y empieza a colaborar de vez en cuando.

Si tu sueño siempre ha sido viajar por todo el mundo y conocer otras culturas, empieza por diseñar los primeros sitios que visitarías, por aprender sobre ellos, por informarte sobre medios de transporte, alojamiento, moneda…

Solo un pequeño paso. Y otro al día siguiente. Y otro el día después. Sea cual sea tu proyecto de vida, lo puedes hacer.

(Planteamiento del artículo extraído de las enseñanzas de Harv T. Eker.)

 

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