Cómo lidiar con el caos de nuestras vidas: pastoreo de tareas pendientes

Adaptado de los escritos de Leo Babauta.

Cuando  intentamos cambiar nuestros hábitos para mejorar nuestras vidas, nos encontramos con frecuencia con las siguientes dificultades.

  1. Los esfuerzos que hacemos tienden a dispersarse.
  2. Las cosas pueden parecernos completamente fuera de control.
  3. La nueva rutina soñada no acaba de cuajar.
  4. Hacemos varios intentos, pero por una razón u otra no paramos de fracasar y volver a intentarlo una y otra vez, hasta que nos rendimos definitivamente.
  5. Lo que realmente deseas es tener un sentido de estabilidad y consistencia día tras día, pero parece que ese deseo te elude. Cuando lo intentas surgen todo tipo de imprevistos y acontecimientos inesperados que te obstaculizan el camino. De hecho, muchas veces nos parece como que el Universo se ha propuesto ponernos las cosas más difíciles que de costumbre en cuanto nos ilusionamos con un propósito para mejorar nuestra vida diaria.
  6. Incluso los pocos privilegiados que logran desarrollar como es debido un buen hábito que les permite avanzar, y luego otro, y así sucesivamente, llega un momento en que se encuentran con una jornada abrumadora, repleta de actividades que SÍ quieren hacer, pero que les sobrepasan. ¿Cómo encajar todo lo que quiere hacer uno en un día de horas contadas?

Muchos de nosotros soñamos con:

  • Meditar a diario,
  • Dormir lo suficiente,
  • Cocinar y comer comida saludable,
  • Ejercitarnos varias veces por semana,
  • Leer cada día,
  • Mantener la casa limpia y ordenada,
  • Escribir, practicar un hobby, aprender idiomas, conseguir llevar el email al día, y todavía más:
  • salir con los amigos yyyy
  • tiempo para no hacer nada.

Solo con leer la lista anterior ya se ve que es imposible de cumplir. Sin embargo, seguimos soñando con eso.

Pero no nos adelantemos. En realidad hay dos tipos de personas, si generalizamos un poco.  Más que de dos personalidades opuestas podríamos hablar de dos diferentes etapas de implementación de hábitos que nos ayuden a gestionar nuestro tiempo y nuestra energía.  Diríamos entonces que :

  • La primera persona está en los primeros estadios de desarrollo. Tiene claro que necesita hacer un cambio en su vida, porque se siente inmersa en el caos permanente. Además percibe que el tiempo la controla a ella, en lugar de ser al revés.
  • Otra persona ya ha dado algunos pasos en la buena dirección, construyen hábitos positivos que le facilitan la gestión del tiempo, pero aún no lo controla del todo y no sabe bien cómo encajar todo lo que quiere hacer en su rutina diaria porque… ¡quiere hacer tantas cosas! .

Pero aunque parezcan diferentes, ambos tipos de personas tienen en común el estrés que les causa pensar que su vida no está en orden. Por tanto, la solución a estos problemas es la misma: 

  1. Darnos cuenta de que no somos robots, y que la tendencia al desorden y al caos es común a todos los mortales y, en general, a todo ser vivo sobre la faz de la Tierra.
  2. Aceptar el desorden y la incertidumbre como partes normales de la vida. Esto, que se dice tan rápido y suena tan bien, no es tan fácil. Una y otra vez luchamos para que todo funcione como un reloj, sin darnos cuenta de que tal cosa nunca ha sido ni será, puesto que va contra el normal funcionamiento de las cosas. DE MODO QUE NO NOS QUEDA OTRA QUE ACEPTAR EL DESORDEN  IMPERANTE, Y RELAJARNOS EN SU SENO. Nunca va a existir una rutina perfecta, nunca habrá un día sin alguna desviación de la norma que queremos imponer, nunca habrá 2 y 2 son 4. Así es la vida.
  3. Una vez conseguida la RELAJACIÓN EN EL CAOS, puedes pese a todo combinarlo con tus intenciones. No será perfecto, pero será mejor que lo que tienes ahora.  Lo primero es establecer tu INTENTO, AQUELLO QUE QUIERES LOGRAR. Lo segundo, empezar a tomar pasitos diarios para conseguirlo, pero sin agobiarte. Si un día no puedes, no pasa nada, retomas con humor al día siguiente, o cuando te sea posible. Haz algo parecido a lo que harías si un día, por la razón que fuera, no pudieras lavarte los dientes. Al día siguiente irías a por el cepillo y te lavarías los dientes, sin drama ni culpa. Pues lo mismo.

Leo Babauta lo llama PASTOREAR GATOS. Imagina una habitación llena de gatos descontrolados e histéricos que corren en todas direcciones y arañan, pero que tienes que atender. Sabes por supuesto que los gatos no te van a obedecer, ni van a seguir un horario.

Para pastorear gatos (tareas, hábitos): 

 

  1. Establece tu intención, la dirección en la que te vas a dirigir. Por ejemplo tener mejor salud.
  2. Empieza a mover tus tareas, hábitos y acciones (o sea, tus gatos) en esa dirección. La ACCIÓN ES CLAVE, TIENES QUE PONERTE MANOS A LA OBRA YA. Si deseas hacer ejercicio todos los días pero no tienes el hábito, coloca tus zapatillas a la entrada donde las veas, o al lado de tu cama, y pon un recordatorio en el microondas. También puedes dormir con tu ropa de deporte para salir en cuanto te levantes (esta es una acción extrema, pero ¡funciona!).
  3. Mantén a los gatos en movimiento hacia la dirección deseada. En algún momento con seguridad se desviarán, entonces tendrás que traerlos de nuevo al camino. Sigue probando trucos y estrategias (más recordatorios, enlazar costumbres una con otra para que una vez hayas hecho algo ya establecido como rutina, como ir al baño, lo siguiente sea hacer un abdominal en el pasillo. De nuevo, ridículo pero funciona).
  4. Cuando las cosas salgan mal, y lo harán, no te pongas nervioso, no te agobies, tan solo retoma el paso 1 y vuelve a pastorear tus gatos.

EN EL CASO DE LA PERSONA QUE QUIERE ENCAJAR TODO LO QUE DESEA HACER EN SU VIDA, pero no le da tiempo:

  1. Para empezar tendrá que limitar el número de gatos que pastorea. Ser realista con el tiempo de que dispone.
  2. O pastorear unos gatos un día y al día siguiente otros. Alternar hábitos entre los días de la semana.
  3. Otra opción es establecer días temáticos. Un día de la semana dedicará todo su tiempo disponible a escribir, al día siguiente hará comidas saludables para toda la semana, y las congelará.
  4. Las opciones y variaciones son infinitas. Pero como con el primer caso, que no decaiga. Hay que seguir probando.

PASTOREAR HÁBITOS TIENE UNA CLARA VENTAJA. Una vez que has empezado, nunca vuelves al principio. Por mucho que tu esquema falle una y otra vez, solo sigues, y sigues, y sigues… Sin machacarte por los fallos ni agobiarte demasiado. Dejas que el caos inunde tu vida y después retomas lo que estabas haciendo. 

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