SOLUCIÓN SENCILLA Cómo combatir la procrastinación, cuando se te ocurren mil y una cosas que hacer a la vez

Hoy me gustaría compartir con vosotros un pequeño apunte en productividad que a mí me ha sido bastante útil para evitar mi principal defecto, sobre todo cuando intento concentrarme en hacer algo importante. 

No he controlado del todo mi tendencia a dispersarme y retrasarme, pero algo ha ayudado.

El caso es que me ocurre casi siempre que cuando me pongo a trabajar siempre se me ocurre algo alternativo que hacer, que me distrae.  De esta manera acabo haciendo 400 cosas sin importancia en vez de la tarea pendiente importante que todavía sigue pendiente después de varias horas.

Te pongo un ejemplo. Veamos mi siguiente secuencia temporal:

1.- Me siento a escribir.

2.- Pienso: “Es genial, hoy he conseguido levantarme temprano”.

3.- Voy a encender el programa de podomoros que tengo instalado en mi ordenador. Haré cuatro seguidos, de una hora cada uno, y así ya habré completado la tarea del día para las 11 de la mañana. ¡Y el resto del día libre!

4.- Oh, no completé mi seguimiento de las tareas diarias ayer. Tengo una tabla en mi Diario donde voy tachando las que consigo completar cada día. Lo haré ahora, que si no se me olvida.

5.- Media hora entretenida con el diario de de trabajo, con rotuladores, ceras y demás, dibujando a colorines todo lo que pretendo hacer ;-).

6- Huy, antes de seguir escribiendo (o mejor dicho, de empezar) es mejor que adelante el artículo sobre productividad que tenía pensado publicar en este blog. Si no, no lo haré nunca.

7.- Entro en YouTube. Alarma roja. Todos los vídeos me parecen interesantes.

8.- Hora y media disfrutando viendo vídeos de productividad.

9.- Huy, ya son las 9.30 de la mañana, y no he empezado a escribir. Tendré que darme prisa.

10.- Empiezo a dar cabezadas. Debo estar en la parte baja de mis biorritmos. Me voy a la cocina a tomar un café. ¡Tengo tanta añoranza de la cama!

11.- ¿Y si pegase una cabezadita? ¿Solo una cabezadita?

12.- Apago el despertador sin darme cuenta y sigo durmiendo. Son las 12 de la mañana cuando me despierto. Y no he escrito nada.

13.- Será mejor que salga de paseo con las perritas otra vez. Es hora de su segundo paseo. Si me pongo a escribir ahora, las pobres tendrán que seguir esperando….

Y así sucesivamente. Este tipo de secuencia de dilatación temporal me pasa dos de cada tres días. De modo que llevo un año y medio investigando técnicas para enfocarme y no retrasarme en las tareas más importantes. Algunas han funcionado bien, otras regular y, para ser sincera, la mayoría no han funcionado en absoluto.

Mi semana suele ser como en el GIF siguiente. Puedes ver cómo ‘progreso’ de lunes a sábado, para llegar al último día en que vence el plazo de entregar mis proyectos, el domingo. 

Entre las técnicas que han funcionado medianamente bien, existe un sistema muy sencillo y efectivo que sirve para que continúes centrándote en lo que tienes que hacer de verdad, en vez de distraerte con mil y una menudencias.

Necesitas:

Una libreta (o un papel cualquiera). Incluso una servilleta también vale para un momento de emergencia.  Pero es preferible una libretita sencilla donde puedas ir viendo tu progresión a lo largo del tiempo y cómo vas controlando mejor las distracciones si eres constante en aplicar este procedimiento. Pero insisto, un papel si tienes mucha urgencia vale. Cualquier sitio donde puedas escribir.

Y un bolígrafo, o lápiz, o dedo si estás usando una app del móvil.

Ya equipado, entonces te sientas o te pones a hacer lo que tenías pensado hacer que es lo más importante y que tiene la mayor urgencia en ese momento.

Y pones la libreta o el papel a tu lado con el bolígrafo.

En cuanto te distraigas, que suele ser pronto si eres como yo, y empieces a pensar en que tienes que hacer esto y lo otro y si no lo haces ahora mismo se te va a olvidar y blablabla, empieza la típica cháchara mental que acaba contigo procrastinando y haciendo mil y un cosas, pero no lo que tenías que hacer en primer lugar…

-apunta esa idea en la libretita

-cuando la tengas apuntada, olvídate de ella de momento

-vuelve a la tarea principal que tenías entre manos

A los 2 minutos se te ocurre otra cosa urgente que tienes que hacer y que si no la haces pronto pues ya se te va a ir de la cabeza y estás preocupado:

-apúntala también en la libretita.

Ya tienes una lista de dos cosas y así irá creciendo.

Al principio las distracciones serán mil y una.

A cada minuto, a cada 2 minutos puede aparecer una nueva.

Pero luego, según vas apuntando en la  libretita día tras día y sigues volviendo cada vez a centrar tu foco en la tarea importante, ocurrirá que las distracciones se vuelven más y más raras en el tiempo.

Con lo cual, puedes concentrarte mejor en la tarea que te llevas entre manos.

Cuando acabas esa tarea o cuando acabas el tiempo previsto para avanzar en esa tarea, entonces te vas a la libretita famosa y miras la lista de cosas que has escrito.

Ahí puedes elegir lo que quieres hacer a continuación. 

  • Puedes empezar por numerar la lista de tareas de mayor a menor importancia y urgencia. De forma que empiezas por la tarea que has numerado como la primera, luego segunda, ya sabes…
  • Y además pon qué día y qué hora vas a hacer cada tarea. Está demostrado que el fijar un punto temporal en que vas a hacer las cosas aumenta increíblemente las probabilidades de que las hagas, mucho más que si las dejas estar de forma indefinida (“Tengo que hacer tal y cual cuando pueda”). El “cuando pueda” nunca suele llegar. Pero si fijas un día y un intervalo, por ejemplo “el martes a las cinco de la tarde practicaré 10 minutos de inglés”, y lo anotas bien visible para recordarlo, estás forzando la mano para cumplirlo.
  • No te digo ya nada si además enlazas ese propósito con otro que ya hagas de forma rutinaria (“Justo después de revisar mi email a las 4.30 completaré una breve lección de inglés de 10 minutos a las 5”).

Volviendo a la técnica para no dispersarte con mil cosas, funciona porque una vez apuntadas las distracciones ya no necesitas ocupar espacio en la cabeza para recordarlas, lo cual te da un descanso mental impresionante. Sabes que estarán allí anotadas cuando te estés preguntando qué hacer a continuación.

Esta sencilla técnica me ha ahorrado a mí muchos quebraderos de cabeza y me ha ayudado a estar más enfocada en la tarea principal que tengo que hacer, en lugar de seguir procrastinando una y otra vez por culpa de las Mil y Una menudencias alternativas que se me ocurren. Espero que os sirva a vosotros también.

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